Bardenas Reales, el crepúsculo de las tormentas

Por Iñaki Felipe

Quién diría que algo, en principio tan sencillo, como una gota de agua, pudiese dar lugar a semejante espectáculo de la Naturaleza, el Cumulonimbo.
Para mí, ARTE en estado puro.
Quizás sea porque, desde muy niño, “algo” me empujaba a la ventana al oír ese estruendo.
Quizás, porque somos un 90% de agua o, quizás, porque es como ver fuegos artificiales “naturales”.
Quizás sea por la descarga de adrenalina.
O, sin más, sea la suma de todos estos motivos… pero el hecho es que, sin duda, las tormentas siempre han sido mis niñas predilectas.

El año 2008 no es que haya sido especialmente generoso en cuanto a número de tormentas en la Ribera Baja Navarra pero, por lo menos, las pocas que hemos tenido, han resultado muy fotogénicas.

Las dos primeras fotografías corresponden a las tormentas del día 23 de abril y están tomadas desde mi lugar habitual de kaza, Cabezo Moro, en la entrada de Las Bardenas, mirando hacia los Montes del Cierzo.

Foto 1.- Muestra la estructura de mi primera captura a una mini-súper célula




Foto 2.- Un detalle de su “cabeza pensante”.



Las dos siguientes, también del 23 de Abril, están ya tomadas desde el interior de las Bardenas. Aunque a la vista del terreno alguna de las fotos pueda parecer que fue tomada con la cámara inclinada, es la peculiar geología de la zona (en anteriores etapas geológicas ocupada por un lago de grandes dimensiones) la que produce ese efecto.

Foto 3.-. A las Bardenas Reales de Navarra son receptoras habituales de las tormentas que, tras cruzar el Valle del Ebro, llegan procedentes de “la fábrica de tormentas” que constituye el cercano Sistema Ibérico. Tal como se aprecia en la fotografía, la línea de Cumulonimbos ocupaba todo el horizonte, de manera que era difícil centrar la mirada en uno sólo de ellos.



Foto 4.-. Con las arcillas mojadas y enrojecidas por el crepúsculo, se hacía muy difícil desviar la mirada de este Cumulonimbus Capillatus.



Por último, las dos últimas fotos que componen este reportaje son de un día inolvidable, el 28 de julio. Están tomadas desde el interior de la Bardena y ambas muestran la tormenta de mayores dimensiones que recuerdo haber visto en mi vida. Pese a su distancia -se encontraba sobre los Pirineos, a unos 140 km en línea recta- se podían apreciar todas sus formas

Foto 5.-. Tomada con el objetivo de 18 mm (cámara Canon EOS400D)



Foto 6.- Con el objetivo de 55 mm