Nos encontrábamos esquiando en las pistas de Cerler, en el pirineo aragonés, en un día lluvioso y variable del mes de marzo. Las nubes eran convectivas cuando, de repente, apareció ante nuestros ojos esta nube extraordinaria. Empezamos a disparar fotos pues la nube cambiaba rápidamente hasta que desapareció tras escasos dos minutos. Además de poder captar una nube de este tipo tan difícil de ver, ésta se podía ver irisada con lo que aumentó, aun más si cabe, su espectacularidad.
A este tipo de nubes de vórtices en forma de herradura se las considera una de las nubes más raras y difíciles de fotografiar, ya que aparecen raramente y sus dimensiones espaciales y ciclos de vida son relativamente pequeños, quedando reducidas a minúsculas entidades nubosas en otras de mayor entidad.
Estas nubes se forman en una región de aire giratorio en forma de un canal donde un trozo de nube se encuentra atrapado desgajándose de otra nube madre de tipo convectivo. Su eje es más o menos horizontal pero se va curvando con el tiempo.
Los vórtices de herradura se elevan suavemente sobre la nube que los generó de forma armoniosa. Tal movimiento del aire parece suceder cuando una corriente ascendente, generada desde dentro, sale del tope de la nube suavemente, sin existir condiciones externas en la parte superior para que la destruya. Esta condiciones suelen ser críticas para su formación y se dan muy raras veces. La cizalladura vertical del viento en el tope de las nubes suele ser un elemento poco favorable para su desarrollo.
Al ser la velocidad ascensional muy suave pero diferente en el medio y en los extremos de la fina cuerda nubosa, esta se curvará en el interior mientras que en sus extremos se recurva menos y hacia adentro. El resultado es una forma de arco e incluso de herradura. La herradura es un símbolo o forma de buen suerte, por eso se dice que los que ven estas nubes tendrán suerte.
Las mayores posibilidades de fotografiarlas se dan en los días de escaso desarrollo vertical y escasa cizalladura del viento. Hay que fijarse en los topes nubosos y estar pendiente con la cámara preparada, dado su corto periodo de formación.
Localización de la nube: Estación de esquí de Cerler, 15 de marzo de 2008 a las 16h 50’ 58”. El fenómeno de “horse shoe irisado”, duró escasamente dos minutos. Fotografia tomada con un equipo Canon EOS 350D y con Panasonic Lumix FZ5.
Mi agradecimiento a Francisco Martín León por las explicaciones del fenómeno.
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