Resumen meteorológico de un magnífico año en Almería

Por Jose Miguel García García


Meteorológicamente hablando, 2008 se ha portado estupendamente en la provincia de Almería.
Sin que todavía podamos decir que hayamos entrado en un período especialmente húmedo (habrá que ver qué tal da de si este 2009 que, de momento, esta empezando de cine), sí podemos decir que, en su conjunto, el pasado año nos deparó lluvias bastante generosas, además de tormentas espectaculares y buenas nevadas.
Todo ello en el marco de estos cielos almerienses de los que, se dice, tienen una luz única y que, de hecho, a tantos cineastas atrajeron y, aunque en menor medida, siguen atrayendo. Un entorno de casi perenne sol, que no obstante es capaz, de permitir a la Naturaleza, crear esas obras de arte vivas, que nos enamoran, que nos atrapan, que nos embriagan con su mezcla de adrenalina, vida, energía, y emociones; que nos hacen mirar el cielo, cámara en mano, con una sonrisa... y, entre todas esas cosas, sin duda, las tormentas

Foto 1 (25 de septiembre, descendiendo de Sierra Alhamilla, en el desierto)
En ocasiones, salir de “caza-meteo” con el coche es más bien una excusa, pues lo que se busca en realidad es sentir y llenarte de emociones, como pasó la tarde en la que está tomada esta fotografía.
La entrada de vientos de levante unido a la presencia de aire frío en altura provocó la formación de espectaculares núcleos convectivos sobre el mediodía; al verlos, salí en su busca hacia el campo de Nijar. Tras descender de Sierra Alhamilla y entrar en pleno desierto (donde la media pluviométrica al año apenas supera los 150 litros) me sorprendió una manta de agua, total y absolutamente torrencial. Tuve que poner las luces de emergencia y, prácticamente sin ver nada, ir apartándome hacia una cuneta hasta detenerme. Todo era blanco. Posiblemente sea la cortina de agua más bestia que me ha caído yendo de correrías. La foto esta cogida cuando comenzó a escampar. Muy cerquita de allí, en un pluvio de la red de Hidrosur, se recogerían cerca de 80 litros aquella tarde (la mayoría de un aguacero sobre la misma hora que me pilló a mi).



Foto 2 (10 de mayo)
No siempre que sales de ruta, vuelves con grandes instantáneas y/o con reportajes extensos. A veces, incluso vuelves bien pronto y con apenas tres o cinco fotos tomadas, pero incluso en esas ocasiones no se puede decir que vuelvas de vacío. Esta fotografía esta tomada ascendiendo a los baños de Sierra Alhamilla tras el fugaz paso de una pequeña tormenta que cruzó aquella zona, proveniente de Sierra de Gador. A la derecha de la imagen se observa cómo se pierde, en dirección al campo de Nijar. Pero sin duda merece la pena estar allí y vivir ese momento en que el olor a tierra mojada despide el partir de la tormenta, dejando paso a un cielo azul, que parece querer rasgar la afilada mole que constituye la Sierra Alhamilla, la cual se encumbra cual si de un gigante se tratara sobre una inmensa zona arida. Hay detalles que una cámara de fotos jamás será capaz de captar.



Fotos 3, 4, 5 y 6 (madrugada del 8 al 9 de octubre, municipio de La Gangosa)
Pero a veces no es necesario coger cámara y trípode y salir pitando con el coche, porque las situaciones más interesantes se nos presentan por sorpresa delante de nosotros, como ofreciéndose para que disfrutemos de su belleza e intentemos captar y conservar congelados sus mejores momentos…