Se hace de noche

Por Olga Rodríguez Hendley

Se hace de noche, pero vale la pena la espera…
A continuación muestro cuatro de los tantos atardeceres que a lo largo del pasado año pude observar desde el balcón de mi casa, en Alicante
Nunca me canso de fotografiarlos.
Ya no solo es el color de las nubes, también son las formas que adoptan, lo que convierte tantos atardeceres del año en auténticos espectáculos, que hacen que todo el mundo, independientemente de su interés por la meteorología, mire hacia el cielo y el horizonte y se quede embobado contemplándolos

Las tres primeras fotos corresponden al atardecer del 17 de enero, uno de los más bonitos que he tenido el placer de ver. Según se iba haciendo de noche más bonito era el color de las nubes, hasta llegar a un color a la vez infernal que precioso.







En el atardecer del 4 de marzo fue un curioso nubarrón el protagonista, pues parecía que estuviera intentando estirar sus dedos para tocar la montaña.



Los atardeceres con colores rosáceos, como el del 27 de marzo, se dice que anuncian siempre buenos vendavales.



Y, por último, el del 17 de septiembre, muy curioso, porque parece como si se hubieran pintado unas nubes sobre el sol.